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Torre del Alfiler


Centro de interpretación de la historia de Trujillo
Torre del Alfiler

La Torre del Alfiler es uno de los símbolos más característicos del perfil monumental de Trujillo.
Esta torre que observa la plaza desde arriba fue desmochada en su día por la Reina Católica y reconvertida en torre del homenaje del palacio de Chaves-Cardenas que hoy, conserva la cadena sobre su puerta, que hace gala de los privilegios por haber hospedado a Felipe II.

Horario de apertura: 10.00 a 14.00h y de 16.30 a19.30h
Precio de la entrada 1,40 € - Grupos a partir de 10 personas 1,00€ - menores de 13 años Gratis


Esta torre edificada con sillares romanos que fue espigón defensivo de la villa musulmana y posteriormente reutilizada como blasón nobiliario alberga hoy un museo didáctico que desgrana la historia de las culturas que han forjado esta tierra superponiendo y reutilizando sus piedras.

Interesante colección de maquetas de edificios singulares de Trujillo


LA TORRE DEL ALFILER

La Torre del Alfiler es un baluarte castrense situado al N. de la Plaza, pues en sus orígenes medievales se construyó como torre defensiva, formando parte de la muralla de la alcazaba. Tras el proceso reconquistador de la ciudadela, Trujillo se extiende lo largo del llano, ubicándose el centro neurálgico de la ya ciudad (concesión de Juan II en 1432) en el siglo XVI fuera del recinto amurallado. Desde la torre se domina la Plaza, que se configura urbanística y definitivamente en el siglo XVI, constituyendo el centro de desarrollo de una amplia gama de actividades de carácter lúdico, religioso, civil y económico, pero en todas las actuaciones siempre hubo un dirigismo o intención subyacente de índole municipal. La presencia próxima a la Torre del Alfiler de las Casas Consistoriales, la Cárcel o el edificio del Peso Real en una Plaza que era el lugar habitual para los pregones concejiles, son algunos datos que hablan de ese carácter público y municipalizado.


Es un espacio urbano solariego desde el siglo XVI cuando los trujillanos trasladan su lugar de residencia desde la ciudadela hasta la Plaza. Luis de Chaves era el propietario de un edficio nobiliar, conocido actualmente como Palacio de Chaves-Cárdenas, reaprovechó la torre defensiva de la ciudadela como torre del homenaje de su palacio, tal y como recoge el escribano Bartolomé Díaz en el Acta que levantó con motivo de la llegada de Felipe II a Trujillo, dice literalmente: “Su Majestad mostró gran contento y así fue toda la Calle Encarnación y Volvió la Calle Nueva arriba por el Azoguejo, y por la Calle de las Carnicerías entró en la plaza y fue derecho a la iglesia de San Martín y allí se apeó y fue recibido por el obispo de Plasencia, Don Andrés de Noroña y por la clerecía, y hizo oración y fue llevado debajo del palio desde la puerta de la iglesia de San Martín, hasta el palacio casa de Don Luis de Chaves jutno a las Casas del Ayuntamiento donde posó”.

Más adelante la casa-fuerte de la Cadena será de los sucesores del mayorazgo de Martín de Chaves, hermano de Luis de Chaves y en él se entroncan los Orellanas por el matrimonio de Nuño García de Chaves, hijo de Martín de Chaves con Francisca de Orellana. Esta casa gozó del privilegio de asilo del que aún hoy es testimonio la enorme cadena de hierro que cuelga en su fachada, por haberse hospedado en ella Felipe II. 

La Torre del Alfiler es un monumento simbólico de Trujillo, llama la atención la varilla metálica clavada en el cimborrio que cubre el plano donde estuvo el almenaje que fue desmochado, como los de otros palacios, por la Reina Católica para acallar la arrogancia de la nobleza castellana. Presenta este cimborrio ricos azulejos talaveranos en los que campean las armas de los Chaves-Orellanas. Es una torre rectangular de 367 metros cuadrados, con ventanales y crestería góticos que se colocaron cuando la fábrica perdió su finalidad militar. Esta torre da prestancia y belleza a la Plaza, debe conservarse con acertado esmero y con riguroso criterio de rehabilitación.

La torre ha constituido el lugar idóneo para la instalación de un Centro de Interpretación de la Historia de Trujillo, pues como en ningún otro espacio se acumulan tantas opciones vitales y tantos intereses por hacer de ella el símbolo de Trujillo.

Fdo. José A. Ramos

Cronista Oficial de la Ciudad de Trujillo