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El Berrocal y la Naturaleza


La Ciudad de Trujillo, en la provincia de Cáceres (Extremadura), es históricamente reconocida como un museo al aire libre: una ciudad que fue una fortificación romana (Turgalium), posteriormente importante asentamiento árabe (Taryala) y finalmente una de las ciudades medievales con mayor importancia histórica con su contribución a la conquista americana (Truxillo).

Su alcazaba, sus murallas, aljibes, alberca, palacios medievales, y un sin número de edificaciones, nos hablan hoy de su excelencia pasada.



Pero Trujillo no basa su riqueza única y exclusivamente en su casco monumental. No tenemos más que pasearnos por sus alrededores para sorprendernos con una riqueza rural difícilmente comparable.

Su entorno privilegiado de Dehesa y Berrocal nos ofrece una perspectiva diferente de lo que un día fue la comarca de Trujillo. Su arquitectura vernácula nos hace imaginar la población, su medio de vida, su organización agraria, su arquitectura, y hasta su división social en clases bien diferenciadas.

Palacios que estaban al cargo de inmensas fincas, situadas a la vera de los ríos Almonte, Magasca, Tozo etc. Ríos que albergaban una verdadera actividad agraria alrededor, con sus molinos de agua, de viento, lavaderos públicos, fábricas de teja, zahúrdas de cochinos, hornos de leña, chozos de pastores etc.

Es esta riqueza paisajística, medioambiental e histórica lo que nos lleva, a buscar una figura que nos permita proteger de forma coherente este espacio de nuestro entoro más cercano, para preservarlo para futuras generaciones.








Nuestro paisaje se conforma por las peculiaridades del clima que lo envuelve, inviernos templados, veranos secos y cálidos.

Las formaciones vegetales son los matorrales y el bosque perennifolio o bosque mediterráneo, los árboles se caracterizan por sus copas en forma esférica ya que tienen toda la luz que necesitan pero deben proteger el suelo para producir sombra para que sus  profundas raíces aprovechen  el agua de las precipitaciones. La encina y el alcornoque junto con el matorral articulan este paisaje mediterráneo. 

A lo largo de la historia la acción o conjunción del hombre con el paisaje ha dado como resultado “La Dehesa” ,  el hombre introduce ganado en el bosque ante la dificultad por el difícil aprovechamiento del suelo tan adverso y hostil, consiguiendo compatibilidad y sostenibilidad, su explotación  se basa en el aprovechamiento de sus recursos, la leña de la encina y del alcornoque, el corcho, la bellota como alimento del cerdo ibérico, así como el pastoreo de ovejas (Merina) y vacas (nuestras razas autóctonas Retinta, Avileña y Morucha).  



Monfrague Parque Nacional, espacio protegido, Reserva de la Biosfera para fauna y flora, valor natural conservado, un ecosistema con miles de hectáreas de dehesa, de matorral y bosque mediterráneo, donde desembocan los ríos Tajo y Tiétar, refugio de aves, mamíferos, reptiles y peces.

A  la Dehesa y  los espacios naturales que conforman el triángulo Plasencia-Monfrague-Trujillo, se suma otro eje, las Vías Pecuarias asociada a la Cañada Real, con los cordeles que se inician en Trujillo camino a Plasencia por Monfrague llegan en la trashumancia, hasta Castilla-León. 

El Berrocal, paisaje de rocas graníticas de diferentes tamaños, algunas enormes y muy abundantes,   constituye una riqueza paisajística de gran belleza, también  por los restos arqueológicos, asentamientos, dólmenes, enterramientos, chozos y cuevas, etc  

Vídeo 360ª




Paisaje Mediterráneo