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06 Convento de San Francisco

CONVENTO DE SAN FRANCISCO 

       Ocupando una parte del solar de la última mezquita aljama que tuvo Trujillo, los franciscanos levantaron aquí, durante el reinado de Isabel I de Castilla, un cenobio de pequeñas dimensiones, que fue sucesivamente ampliado hasta el siglo XVIII; momento en el que adquirió la forma y apariencia con que ha llegado a nosotros el edificio actual, no obstante transformado en sus dependencias monásticas tras las desamortizaciones del siglo XIX, que desacralizaron una gran parte de su perímetro.
       En las obras de la iglesia, que se prolongaron un siglo, trabajaron importantes maestros de cantería como Pedro de Larrea, Francisco Becerra, Francisco Sánchez o Pedro de Ybarra. Su planta cruciforme contransepto no desbordante, y colaterales comunicadas, recuerda a la dominica de San Vicente de Plasencia. El crucero fue reformulado en el siglo XVIII, momento en que se levantó la cúpula actual y se cerró exteriormente el cimborrio. 
        En el interior se conserva un excelente retablo barroco, debido a Bartolomé de Jerez. 

San Francisco de Trujillo

 
CONVENT OF SAINT FRANCIS 

       This convent occupied part of the site of Trujillo's last mosque. A monastery was built on the site by the Franciscan order, which lived there from the reign of Isabella I of Castile (15th century) to the 18th century. Today, it is a church, notable for its baroque altarpiece by Bartolomé de Jerez.

Konvent San Francisco

    Dieses Kloster befindet sich teilweise auf dem Grund, auf welchem sich die letzte Moschee Trujillos befand. Der Franziskanerorden errichtete hier während der Herrschaft Isabellas I. von Kastilien (15. Jahrhundert) einen Konvent und bewohnte ihn bis zum 18. Jahrhundert. In der Kirche des Konvents ist ein bemerkenswertes barockes Altarbild von Bartolomé de Jerez erhalten.


Francisco Sanz Fernández 
Doctor en Historia del Arte 
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LA IGLESIA Y EL CONVENTO DE SAN FRANCISCO 
José A. Ramos Rubio

En la plazuela de San Francisco se alza el templo del convento de frailes Franciscanos de la Orden Tercera. Aún quedan restos del convento como el claustro y algunas dependencias frailes habían vivido en un convento en los arrabales de la ciudad. Vamos a pasar a conocer algunos datos históricos sobre la fundación del convento de frailes franciscanos de Ntra. Sra. de la Luz en Trujillo. La presencia de la orden de San Francisco en Extremadura comenzó en el siglo XIII. El convento de Ntra. Sra. de los Angeles, en Robledillo de Gata (fundado en 1214), y el convento de San Miguel de Plasencia (1233), son las fundaciones franciscanas más antiguas de nuestra región. 

En la época de los RR. Católicos, debemos destacar la gran labor llevada a cabo por fray Juan de la Puebla y fray Juan de Guadalupe, que fueron los eslabones principales de la propagación del franciscanismo en tierra extremeña, y a fray Pedro de Melgar y Bobadilla, que fue el principal seguidor de los anteriores, fundando varios conventos franciscanos por toda la región3. Don Gómez Fernández de Solís, don Juan de Chaves y don Álvaro de Hinojosa, caballeros de Trujillo, se dirigen en febrero de 1498 al Romano Pontífice suplicando facultad para edificar un convento franciscano en las proximidades de la ciudad de Trujillo (ya había recibido el título de "Ciudad" en 1432). Consiguieron la licencia de Roma y construyeron el edificio en las proximidades de la ciudad en virtud de la bula pontificia Super Familiam Domus, de Alejandro VI (25 de julio de 1499). Se hicieron cargo del convento los citados fray Pedro de Melgar y fray Juan de Guadalupe, el día 24 de marzo de 1500 (festividad de la Anunciación); le dieron el título de Ntra. Sra. de la Luz. 

De este convento trujillano tan solo se conservan sus muros maestros y, por supuesto, la imagen de la Virgen con el Niño, que fue trasladada a la iglesia conventual de San Francisco, en la ciudad de Trujillo, debido a que el mismo Alejandro VI, mediante otra bula, fechada el 11 de septiembre de 15026, al Vicariato Provincial de Santiago, suprimió el convento de Nuestra Señora de la Luz de los frailes del Capucho, por el éxito de algunos frailes Observantes, que ya desde un principio querían casa de oración en la misma ciudad, sembrando discordias entre los franciscanos, desplazando a los principales pilares de la reforma en Extremadura, nos referimos a fray Pedro de Melgar y a fray Juan de Guadalupe. La reconocida labor del primer fraile franciscano del convento de Trujillo, fray Pedro de Melgar, fue confirmada con la bula Sub Suavi Religionis, del 17 de marzo de 1508, confirmando todos los privilegios del Capucho a las órdenes de este fraile citado. Para conocer mejor la fundación del convento de San Francisco es fundamental la obra del Padre Fray José de Santa Cruz: Crónica de la Santa Provincia de San Miguel de la Orden de N. Seráfico Padre San Francisco, escrita en 1671. Bula Papal fechada en 31 de Octubre de 1500 el permiso para levantar en Trujillo el que sería Convento de San Francisco. 

Los Observantes que no querían la reforma y que se habían instalado provisionalmente en el Hospital del Espíritu Santo, habían obtenido autorización del Papa Alejandro VI para edificar en Trujillo “en lugar conveniente y honesto de dicha ciudad o su distrito, una casa con iglesia, campanario humilde, campana, cementerio, claustro, dormitorio, huertos, hortalizas y otras necesarias oficinas para perpetuo uso y habitación de los frailes de dicha Orden”, dice la Bula fechada en Roma el 31 de octubre de 1500.
Era por aquel entonces obispo de Plasencia don Gutierre Alvarez de Toledo, quien tuvo dificultades para que la Bula se ejecutase a gusto de todos. Esto retrasó por lo menos un año el comienzo de las obras se habían instalado provisionalmente, acudieron a los Reyes Católicos suplicando su intervención para zanjar obstáculos y llegar pronto al logro de sus planes de tener convento propio . Accedieron con el más grato animo don Fernando y doña Isabel y al efecto escribieron al obispo de Plasencia la siguiente carta: “Reverendo en Cristo Padre obispo de Plasencia, de nuestro Consejo: Por parte del Vicario Provincial de la Orden de San Francisco de la Provincia de Santiago, nos fue hecha relación diciendo que si sabíamos como a suplicación de la ciudad de Trujillo, nuestro muy Santo Padre había concedido una Bula para que en la dicha ciudad pudiese edificar de nuevo un Monasterio de la dicha Orden de San Francisco y que a causa de impedir que no se entienda en la dicha causa, ni la dicha obra se haga, los clérigos de la dicha ciudad se habían opuesto diciendo que recibían mucho perjuicio en que el dicho Monasterio de hiciese, y que por esa causa ha sido y hay mucha dilación en el dicho edifico. E nos suplicaron que para que la dicha obra no se impidiese, mandásemos ver la dicha Bula y las oposiciones que por la tarde de dichos clérigos se han opuesto sobre ello, y vistas mandásemos proveer lo que la nuestra merced fuese . Lo cual visto por los de nuestro Consejo, y asimismo la dicha Bula y lo que por parte de los dichos clérigos se alega para impedir que no entienda en la dicha causa ni se haga dicha obra; porque aquellas no son suficientes causas para impedir la ejecución de la dicha Bula, fue acordando que Vos debíamos escribir sobre ello. Por ende os rogamos que veáis la dicha Bula que de suyo se hace mención ; y sin embargo , de las oposiciones que por parte de los dichos clérigos se oponen , pues que aquellas no son justas, hagáis que lo contenido en la dicha Bula se cumpla y ejecute; u os enajenéis del conocimiento de la dicha causa; remitiéndola a uno de vuestros colegas, en lo cual mucho placer y servicio recibiremos. De la ciudad de Ecija a 8 del mes de diciembre de 1501. YO EL REY. YO LA REINA”11

En la crónica de la Provincia de San Miguel de la Orden Franciscana,escrita por Fray José de Santa Cruz, sigue a esta carta un relato de los orígenes del Convento de San Francisco en Trujillo, que por su interés trasladamos aquí . Dice el cronista Santa Cruz en 1671 “La autoridad de las letras que por si podía obrar mucho acompañada de la justificación de la causa , hallamos gustosa y pronta obediencia : pues en cosa de un mes o poco mas , señalo el Obispo el sitio para el nuevo Convento mas adentro de los arrabales que el Hospital del Espíritu Santo (donde entre tanto marcaron los frailes) a la parte del mediodía: y porque hacia esta parte se extendió después la ciudad, viene a quedar el convento bien dentro de ella. Echaronse los cimientos y se principio la obra con cuidado, de que se dio cuenta a los Reyes , y ellos agradeciendo a unos y convidando a otros a proseguir y juntamente disponiendo limosnas para la fabrica, escribieron las cartas siguientes a diferentes personas cuyos nombres se leen en los principios. Juan de Chaves , Diego García de Chaves, Fernando Alfonso Altamirano y Cristóbal Pizarro; por el Provincial y Frailes de la Observancia de San Francisco de la Provincia de Santiago y por otras personas nos han hecho relación de la buena devoción a San Francisco y a los Religiosos de su Orden ; o cual ha parecido por la voluntad y obra que habéis mostrado en el fundamento y principio de un monasterio que esa ciudad ha de hacer de la dicha Orden; y porque queremos que dicho monasterio se haga con mucha diligencia, y para ello mandamos hacer ciertas limosnas así de los Propios de la ciudad como de las aplicadas a nuestra Cámara y otras que adelante mandaremos hacer; y por tanto ello se haga en servicio de Dios Nuestro Señor y mejor ordenado y haya buen fin del dicho monasterio , os mandamos y encargamos que continuando vuestra buena devoción toméis mucho cuidado del fundamento y obras de el , con todo lo demás que creáis que será menester para que dicho monasterio se haga , y en ello después se sirva Nuestro Señor y nos haréis mucho placer y servicio. De la ciudad de Sevilla a 6 de Febrero de 1502 . YO EL REY . YO LA REINA. Por mandato del Rey y de la reina , Miguel Pérez de Almansa

Otra carta escribieron el Corregidor en esta forma: “ Diego Ruiz de Lugo nuestro Corregidor que ahora sois de la Ciudad de Trujillo o el que fuere de aquí en adelante: Viendo la buena devoción que esa ciudad tiene a San Francisco y a su Orden . Nos hemos entendido en que se haga un Monasterio de la dicha Orden en esta ciudad, es porque queremos que haya buen principio e fin con que Ntro. Señor se sirva, os mandamos que con mucha diligencia miréis y hagáis todas las cosas que veáis que cumplen y son necesarias para el dicho monasterio y frailesde el, por manera que en vos hallen siempre mucho favor y ayuda, en lo cual nos daréis mucho beneficio. De Sevilla a 6 de febrero de 1502. YO EL REY. YO LA REINA. Por mandato del Rey y de la reina, Miguel Pérez de Almansa. La Reina escribió esta carta al Obispo: “Reverendo en Cristo Padre Obispo de Plasencia de mi Consejo: recibí vuestra carta y en servicio os tengo lo que por ella decid habéis hecho en lo que toca al Monasterio de San Francisco de Trujillo . 

Yo os ruego y encargo siempre favorezcáis y miréis por las cosas que tocaren al dicho monasterio y a los Religiosos de el. Porque además de ser servicio a Nuestro Señor en ello me haréis mucho placer y servicio. De Sevilla a 7 días del mes de febrero de 1502 . Yo la Reina. Por mandato de la Reina , Gaspar de Grocio Santa Cruz, “se reparo en que una mezquita que había sido de moros y estaba lindera al sitio señalado al convento , podía servir a la fabrica; y habiéndolo significado a los reyes la concedieron por estas letras: Por hacer merced y limosna a la Orden de San Francisco de la Observancia y entendiendo ser cumplidero al servicio de Dios Nuestro Señor , por la presente hacemos merced y limosna a la Provincia y Provincial de Santiago de la dicha Orden, de la mezquita que los moros de la ciudad de Trujillo tenían, para que en ella se haga el Monasterio de la dicha Orden que la ciudad ha de hacer. Y mandamos a nuestro corregidor, alcalde y alguaciles y otras justicias de dicha ciudad de Trujillo , que vista esta nuestra cédula pongan en la posesión de la mezquita a la dicha Orden y al Provincial de ella en su nombre, o a quien su poder hubiere o tuviere cargo de dicho edificio y lo defiendan y amparen en ella y no consientan o den lugar que de ella sean despojados por ninguna persona en tiempo alguno ni por alguna manera, con tanto que la mezquita sea para las otras oficinas o cosas necesarias para el monasterio y no sea iglesia. Fecha en Guadalupe a 13 días del mes de abril de 1502 años. YO EL REY. YO LA REINA. Por mandato del Rey y de la Reina , Miguel Pérez Almansa

A estos documentos se suceden varias cédulas reales de las que podemos destacar la fechada en 13 de abril de 1502 por la que se ordena se anexione al convento "una mezquita que auia sido de Moros, y estaua lindera al sitio señalado al Conuento"; la echada en 14 de septiembre de 1502, por la que se ordena la compra de casas para el Convento autoriza a la Ciudad de Trujillo para que sus propios compre el terreno en el que habría de asentarse el Convento de San Francisco. La cantidad autorizada son 50.000 mrs. 

Carecemos de datos sobre los artífices que participaron en su construcción; no obstante, en los libros de Acuerdos de los años 1507, 1508 y 1509 se recogen abundantes peticiones al Concejo por parte de los frayles franciscanos, destacando las que hacen referencia a la entrega de sumas de dinero para costear las obras del Convento, así como de limpieza y adecuaciones de las calles colindantes. Respecto a la ocupación del Convento por parte de los franciscanos, en la Crónica del Padre Santa Cruz se menciona una Provisión Real del año 1510 por la que se concede de los propios de la ciudad para la fábrica del Convento una limosna " como dize se auia dado el año pasado". Más adelante sigue diciendo la Crónica "... y en esos tiempos se sospecha que començaron los religiosos el convento nuevo, teniendo ya bastante comodidad para la vivienda, aunque la obra de ponerla en la perfección se iba prosiguiendo. Y se esfuerza esta conjetura con que el año 1513 ya se hablaba como de 
Convento formado en el nuevo sitio. Y en ese año les encargó el rey católico la doctrina de los moros recién convertidos que vulgarmente llaman moriscos..."18 En cuanto a la descripción de las dependencias el padre Santa Cruz abunda en esta descripción indicando "....Despues de formado el convento con su iglesia y necesarias oficinas quedo por aquel tiempo, y muchos años adelante estrecho y humilde: la iglesia era un angosto y corto cañón, que oy está convertido en refectorio; el claustro moderado aun para las casas Recoletas, y el dormitorio con celdas demasiado pequeñas..."19

El primitivo convento era una sencilla construcción de planta rectangular y una sola nave, el claustro se encontraba adosado en el muro de la epístola de la Iglesia, en igual disposición que el claustro del convento de San Francisco. En torno a éste se disponían el resto de las dependencias monacales. A partir del año 1560 la estructura original va a conocer una ampliación en extensión a lo largo de los años consistente en la construcción una nueva iglesia, un claustro y una serie de dependenciase prolongan a lo largo de los siglos XVII y XVIII

El templo conventual, hoy día convertido en parroquia, es una magnífica construcción de planta cruciforme, realizada en mampostería y sillería. 

La puerta de acceso al templo se abre en arco de medio punto, con dovelas radiadas, a la que enmarcan dos alfices, uno de ellos formado por el cordón franciscano. Cobijada en una pequeña hornacina avenerada está la imagen de San Francisco en el centro. A un lado, una artística cartela de granito rodeada de faunos y angelotes con el escudo de la ciudad, manifestando el patronazgo; y al otro lado, el blasón de Carlos V orlado con el collar del Toisón de Oro y flanqueado por las columnas de Hércules, se acola con un águila de San Juan; encima un relieve del padre Eterno. Ya fuera del alfiz hay una ventana que permite la entrada de luz al coro, rematada con un frontón triangular y el escudo franciscano (las cinco llagas de San Francisco). El escudo de la ciudad de Trujillo aparece en multitud de claves, portadas, en el conventual y en la iglesia. Escudo que efigia a la Virgen de la Victoria entre dos torres almenadas sobre campo de plata, es el motivo más repetido en la iconografía mariana de la ciudad. Allí donde se encuentra, testimonia la propiedad o mecenazgo del concejo trujillano.
Remata la portada una espadaña de tres vanos para las campanas.

A los pies, se alza el coro sobre bóveda de crucería, en cuyas claves se pueden apreciar el escudo de Felipe II, dos de la Ciudad de Trujillo y seis de la Orden Franciscana. Adosado al lado de la Epístola se encuentra el claustro del líneas clasicistas, estructurado en dos niveles; con arcos de medio punto sobre pilastras el piso bajo, se cubre con bóveda de cañón y lunetos descansando los arranques de ésta sobre ménsulas molduradas, éstas y los elementos arquitectónicos constituyen la única decoración de la fábrica como corresponde al estilo herreriano. Desconocemos la cubierta original de la segunda galería, ya que la viguería que presenta en la actualidad es obra de la última remodelación realizada en el edificio en su adaptación como Instituto
El piso superior presenta treinta y seis columnas dóricas de fuste monolítico Instituto de granito y friso casetonado como remate, donde intervinieron los maestros Francisco Sánchez y García Carrasco. En el claustro existen siete capillas, que lo ocupan en toda su extensión a intervalos regulares Seis de estas capillas, están enmarcadas pilaretes góticos que soportan una arquivolta moldurada que recorre todo el arco carpanel. En la clave de los arcos, en resalte, se emplazaron escudos triangulares, en mal estado de conservación. La última de las capillas está enmarcada con arquivoltas que apoyan sobre pilares en el pie izquierdo y castilletes en el derecho, decorándose el interior de la arquivolta con triforios. Otra puerta con arco de medio punto da paso a un vano bajo arco rebajado. A juzgar por su emplazamiento, esta puerta daría acceso a la cripta, situada en lo que hoy es la escalera de entrada al claustro. 
A su vez, el muro meridional presenta cuatro puertas bajo arco de medio punto, destacando en una un cordón franciscano en todo el perímetro. Por estas puertas se accedería al espacio ocupado por el primitivo claustro del convento. Una perspectiva realizada por Laborde a comienzos del siglo XIX permite observar en este punto de la ciudad una doble galería porticada, formada por arcos de medio punto, que se elevarían hasta el piso superior de la nave, espacio en el que presumiblemente estarían ubicadas las celdas. 

El convento de San Francisco, al que perteneció el templo, fue construido sobre la mezquita que los moros de la ciudad de Trujillo tenían, la cual donaron los Reyes Católicos “siempre que la mezquita sea para las otras cosas necesarias para el monasterio y no sea iglesia”, así lo ordenaron los Monarcas en su carta. Las obras del edificio debieron concluir a fines de siglo XVI. La cúpula y la linterna de crucero, se realizaron durante el siglo XVIII.

Aquí vivieron los frailes franciscanos de la observancia hasta su exclaustración en 1836. Desde entonces, este edificio ha tenido distintos fines militares, como sección de caballos sementales del Ejército y cuartel de tropas. Después, Instituto Técnico de Enseñanza Media y actualmente Escuela Taller para la rehabilitación del patrimonio artístico de Trujillo. No obstante, aún se pueden apreciar elementos de la primitiva fábrica como la bóveda de medio cañón de cantería que cubre el refectorio de profundis, donde encontramos los escudos de la ciudad y de la Orden, así como el cordón franciscano. Del primitivo convento, también se conservan algunos vanos, sepulturas en el pavimento y un el patio central doblemente claustrado, herreriano clasicista. Hemos de destacar que en este convento –en la iglesia primitiva- estuvo el enterramiento de Hernando Pizarro y su mujer Francisca Pizarro Yupanqui, en una cripta que fue tapada durante las obras de adaptación a Instituto. El enterramiento de ambos, después de la construcción de la iglesia nueva, pasó a formar parte de la antesala del refectorio o de profundis.

“...Este Hernando sobrevivió a los dos hermanos murió en España y fue singular bienhechor de este Convento de Truxillo; adonde quiso dexar esta memoria de su sepulcro en testimonio de su persona, y hazañas memorables a todos los siglos”Aquí se encontraba la estatua orante de Hernando Pizarro, obra de Sánchez de Villaviciosa, que por esas fechas trabajó en Plasencia en el mausoleo renaciente que alberga la estatua del Obispo don Pedro Ponce de León, Sánchez de Villaviciosa se encargó de la obra arquitectónica y Francisco Giralte de la estatua, según contrato suscrito en Madrid el 30 de octubre de 1578 . La estatua de Hernando Pizarro está labrada en granito y representa al caballero arrodillado sobre almohadón, revestido de armadura completa, cuyo peto lleva adornos del Renacimiento  Fue trasladada al cementerio de la Vera Cruz, y el escudo acrecentado de los Pizarro, también procedente de la cripta, que durante años estuvo colocado sobre la puerta trasera del Palacio de la Conquista, en la calle Hernando Pizarro. El 11 de julio de 1895 el Ayuntamiento cedió el convento al Ministerio de Guerra, que como usufructuario instaló allí una sección de caballos sementales. Se realizaron obras dejando incomunicada la cripta, en la que estaban enterrados Hernando y Francisca Pizarro, al mismo tiempo que fue cegada. Antes, el Marqués de la Conquista, don Jacinto Orellana Díaz, consiguió la entrega del escudo acrecentado de los Pizarro que ornamentaba el sarcófago y lo colocó en el dintel de la puerta de servicio de su palacio, tal y como hemos explicado, en la calle de las Carnicerías  . Así también rescató la estatua orante de Hernando Pizarro y la trasladó al solar y ruinas de la parroquia de la Vera Cruz, en el cementerio de Trujillo. Estatua y escudo que han sido devueltos por don José María Pérez de Herrasti a la iglesia de San Francisco y actualmente se encuentran en el crucero, en el muro del Evangelio.