18 - Resurrección de Cristo

Resurrección de Cristo

    Se evidencia un perfecta técnica de la pintura al óleo. El tema gira en torno a la figura majestuosa de Cristo de pie sobre el sepulcro de mármol, sosteniendo la bandera de la cruz con la mano izquierda y bendiciendo con la diestra. El mostrado semidesnudo, cubierto con una capa roja que se sujeta con un broche de gema. 
    El tipo facial de Francisco Gallego es una personal creación repetida en todos sus personajes. Tiene rostro ovalado con la barba partida y larga melena. La boca pequeña y cerrada da a sus fisonomía una impresión de concentrado intimismo, como podemos apreciar en el bello y sugestivo rostro de Cristo, del que se desprende una intensa melancolía. La figura de Cristo en actitud de bendecir. Se le presenta real y humano, nada transfigurado. Sus llagas son vivas, goteantes de roja sangre. 
    A ambos lados del sepulcro, los soldados se asustasen agitados movimientos. Los cuerpos son delgados y las piernas, de fino modelado, se colocan en flexibles partes. Los pómulos salientes dibujan el hueso y llenan de seca energía a los rostros. 
    En otro plano más distante y alejado de la escena de la Resurrección, caminan discretamente las tres Marías que salen de la ciudad. La perspectiva del camino está muy bien concebida y excelentemente realizada por las propias distancias de los personajes. Otra vez la composición se ordena en el primer plano del protagonista y el fondo que se cubre con un paisaje a lo flamenco. 
    Francisco Gallego repite este mismo conjunto pictórico, de las tres Marías saliendo de la ciudad y dirigiéndose en otro caso al monte Calvario, en su Camino del Calvario de la Catedral de Salamanca. 
    Es importante destacar la precisión del artista en la ejecución de las armaduras de pulido metal que llevan los soldados dotándolas de acerados reflejos. Son armas Españolas de la época. Es virtuosista en los detalles como las perlas en el enganche de la capa de Jesús. Son constantes en sus obras tímidas y frágiles. Los cuerpos esbeltos, las altas armaduras ceñidas y las actitudes elásticas de los personajes. 
    El artista ha sabido aunar un realismo de las más minuciosas descripciones en vestidos, armas y ambientación, con un idealismo. Hay en sus plegados y en sus actitudes unos ritmos curvilíneosde graciosa y brillante ordenación.
    La influencia de Fernando Gallego es decisiva en su discípulo Francisco, sobre todo en el paisaje del fondo, evocando una verde campiña salpicada de pequeños y tupidos bosques con árboles frondosos, en contrapunto con la amurallada ciudad que trepa por las colinas del fondo. Rocas acartonadas lo enraízan también con la tradición hispanoflamenca del paisaje. 
    Se acentúan los rasgos de los personajes mediante la oposición entre la claridad del fondo y la intensidad en el colorido del primer plano.

foto Chuty.net



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