13 - Coronación de la Virgen

Coronación de la Virgen


    Una nota característica y diferencial de la pintura en tiempos de los Reyes Católicos es la concentración compositiva. En épocas anteriores el artista se goza en despliegues anecdóticos. Pero en la pintura "nominalista" se refiere la primacía de la figura del titular que centra el retablo y se erige dominadora, centrando en ella no sólo el interés religioso y estético, sino todas las excelencias que pueda rendir su pincel. Por ello, en el retablo de Sta. María de Trujillo predomina un interés primordial en la composición de la titular del templo. 
    El retablo aparece coronado por el tema más habitual dedicado a Ntra. Sra. Junto a María se dan cita personajes del Antiguo y Nuevo Testamento, junto a los ángeles, para aclamar a Ntra. Sra. como Reina. Mientras el Hijo corona a la Madre, orlas desplegadas desgranan versículos del 
12SANTOS OTERO, Apócrifo de José de Arimatea, op. cit., pp. 655 y 656. Vid.JUAN MANUEL: Tractado de la Sumpción de la Virgen María. Edición Príncipe de J.M. Blecua. Tip. de la Academia. Zaragoza, 1938. 
Cantar de los Cantares que la mariología ha aplicado a la Virgen : "Toda hermosa eres amada mía. Ven del Líbano, ven y serás coronada". 
    Una perfecta simetría distribuye la composición en dos mitades con la Virgen a un lado , resignada, arrodillada, para recibir la corona de Dios entronizado ,que marcan el eje. Ambos lados, ángeles trompeteros y profetas cantando salmos dan ambiente a la escena. El lujo y la riqueza caracterizan esta obra dotándola de suntuosidad y magnificencia. En el lateral derecho , el profeta David ensalza e momento cumbre de ser coronada María con la música de un arpa. El rey- profeta efigiado está justificado junto a María porque de su estirpe ha nacido Cristo. Tiene todo el aspecto de un rey judío. Junto a éste, aparece la figura del profeta Isaías, que fue quien mejor predijo la venida del Mesías (Is. 7, 14) y anunció proféticamente sus sufrimientos con la muerte en la cruz (Is. 53, 3). En la parte superior dos ángeles de blancas túnicas dan con largas trompetas la nota musical al solemne acto, a la vez que sostienen un inmenso dosel verde oscuro doblado que cobija la escena con calidades aterciopeladas. 
    Es majestuosa la figura de Dios, de intenso rostro; sentado en el banco que hace de trono, con los brazos altos para colocar dignamente en la cabeza de María una corona espléndida cuajada de perlas. 
    Dato característico es el virtuosismo en el dibujo y en algunas calidades de las telas. El colorido de los trajes se remite a la capa blanca y túnica dorada de María, al rojo de los mantos y a los tonos oscuros en los demás. Fernando Gallego es muy meticuloso en los detalles, sobre todo en la decoración de los instrumentos musicales y en el banco corrido que sirve de fondo a la composición, en el que podemos apreciar la mano de un experto dibujante en la decoración flamígera del mismo. 
    El artista repitió múltiples aspectos en el panel de la Coronación de la Virgen María, que se encuentra desde el año 1953 en una de las salas del Museo Diocesano de Salamanca. Procedente de la iglesia de Villaflores, cerca del Campo de Peñaranda, realizada entre los años 148O-1485.

Los Doctores y Evangelistas

    A partir del siglo XV, serán muy importantes los fondos dorados y gofrados, exponentes en la mayoría de los casos de la importancia económica del contratante. Fernando Gallego, ha plasmado con sus pinceles en el retablo de Santa María, a los Doctores de la Iglesia y a los Evangelistas, en su fondo dorado, que hace resaltar a los santos personajes. Así nos presenta a San Gregorio Magno, con los ornamentos pontificales: casulla ancha, sagrado palio, tiara y báculo pastoral con doble cruz; San
Agustín, que fue obispo de Hipona (África), representando con los ornamentos pontificales (alba, capa y mitra) y, como atributo, una maqueta de la iglesia en su brazo. 
    Seguidos a los Doctores de la Iglesia, figuran los evangelistas: San Lucas (con el becerro alado que le corresponde como evangelista); San Juan, apóstol predilecto de Jesús que escribió el Cuarto Evangelio y Apocalipsis, en Occidente se le representa joven e imberbe pues fue el más joven de los doce apóstoles; San Marcos, lleva un turbante en recuerdo de su predicación por Alejandría, su atributo habitual es un león alado que se distingue del león de San Jerónimo; San Mateo, llamado Leví, aparece representado como evangelista: pluma, libro y un hombre alado13. 
    Las figuras de los santos nos dan sensación de estar concebidas como si de una estatua se tratase. Vemos el escorzo de los brazos de San Juan y San Mateo alcanzó la pluma, el modelado de los rostros y de los cuellos, las profundas sombras en los flotantes pliegues de los ropajes. Al humanismo ya expuesto y al aislamiento ambiental de las figuras de esta pintura que podíamos denominar nominalista, contribuyen los fondos de oro que resaltan las tallas, y que realzan las figuras y las expones en su plenitud representativa. Ya no es el fondo dorado que se extiende en dinos panes con esgrafiados y dibujos ornamentales que observamos en algunas tablas del monasterio de Yuste, ahora este fondo áureo ha adquirido un carácter sustantivo y se ha hecho más plásticos en temas florales más fulgurantes, proyectando sus reflejos sobre los personajes allí efigiados. 
    Los santos imponen por su frontalidad ricamente alhajados con oros, amplias capas y tronos cargados de pormenores, distraen la atención, del espectador que se siente denominado por la mirada firme escrutadora, de los santos, encajadas en los rostros reciamente modelados. Además, el artista ha conseguido dar ilusión de profundidad sobre una superficie plana algo forzada, cuyo efecto aparece reflejado en el pavimento de losetas de la estancia y en las líneas oblicuas de las banquetas en las que están sentados los santos. 
13REAU, op. cit., tomo III, pp. 711 y 870. FERRANDO ROIG, J.: Iconografía de los Santos. Barcelona, 1950, la obra de Ferrando recoge trabajos clásicos como la del docto jesuita padre CAHIER: Caractéristiques des Saints dans l´Art populaire. París, 1867, 2 tomos; y las obras alemanas KUNSTLE: Iconographie des Hciligen. Herder, 1926, BRAUN: Tracht und Atribute der heiligen in der deutsachen Kunst. Stuttgart, 1943. En lengua inglesa están las obras de DRAKE: Saints and their Emblems. Londres, 1916, y GREENE: Saints and their Symbols. Londres, 1913. Siendo un libro importante para consultas el tratado de MOLANUS: De sanctis  Imaginibus et Picturis. Lovaina, 1968. 

Fernando Gallego fue uno de los grandes representantes de la corriente hispanoflamenca en la escuela castellana. Su estilo aunó las influencias foráneas a una tipología y cierto misticismo castellanos, con una depurada técnica en el dibujo y en el color. En sus obras se observa una rara unión de objetivismo y de hierática solemnidad que solamente un español podría lograr.



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