11 - Dormición o Muerte de la Virgen

Dormición o Muerte de la Virgen

    El artista nos representa la escena de la Dormición o Tránsito de María a los cielos, siguiendo el relato del Apócrifo asuncionista, con un marcado deseo didáctico y apologético. 
    Esta bella composición no se aparta iconográficamente de las formas tradicionales impuestas por el tema: la Virgen, en el lecho, rodeada de los apóstoles; San Pedro incensando el cuerpo; San Juan sosteniendo la palma; dos mas por delante, a un lado la palmatoria con la vela encendida, interpretando las Escrituras. El telón de arquitectura que lo envuelve conforma la escena en una habitación. Las baldosas, dispuestas en orden, tienen colores poco naturales formando un conjunto pintoresco pero ciertamente extraño en una estancia palaciega. El interés por la solerías polícromas puede revela influencia morisca. 
    Nos sorprende la manera tan admirable con que ha representado el artista las diversas reacciones de los apóstoles ante el acontecimiento que están presenciando, que va de la expresión serenamente reflexiva a la apasionada con dolencia y hasta la casi indiscreta de pasmo, en el personaje que está sentado a la cabecera de la Virgen. Es una obra muy expresiva. El pintor ha sabido imprimir un gran encanto y ha dado rienda suelta al lirismo del colorido y de las actitudes. 
    Las figuras están bien colocadas en el espacio. No ha tenido que forzarlas mucho con el escorzo. No existe un desequilibrio en la composición, reina una calma, hay una ordenación de las figuras, una grave ponderación y una simetría y ritmos de compensada grandeza. Se conciben las figuras con gran monumentalidad y nobleza, con los paños sueltos con gran profusión de dobladuras, resaltando las calidades y brillo. 
    Podemos percibir los esfuerzos del artista en evocar una escena real ante nuestros ojos y que no le quedan ninguna parte de la superficie de la tabla vacía y sin sentido. Los dos apóstoles del primer termino y la aparición encima del lecho de otras dos figuras demuestran claramente como se esforzó visible el artista en distribuir sus personajes y desplegarlos ante nosotros. Pero este esfuerzo visible que hace aparecer los movimientos algo contorsionados contribuye también en sentido de intensa agitación que rodea a la serena figura de María. 
    El artista con su estilo sobrio resalta el carácter humano de los personajes. La atmósfera espiritual es enorme. Se procura una fusión armoniosa entre los elementos de la escena y la atmósfera que los envuelve. 
    El dibujo es incisivo, el color con algunas veladuras al óleo y el modelado de los ropajes acusan la influencia del estilo flamenco. No pasa gradualmente de la luz a la sombra y dulcifica los contornos, sino que acentúa la individualidad de los cuerpos, busca resaltar su plasticidad delimitando netamente los contornos, pasando bruscamente de la luz a la sombra, jugando con el escorzo y haciendo que sus miembros se proyecten en el espacio.


foto Chuty.net