06 - Nacimento del Niño Jesús en el portal de Belén

Nacimento del Niño Jesús en el portal de Belén


    La escena del nacimiento de Jesús está tratada con gran naturalismo. Se desarrolla bajo un reducidísimo portal en que las tres figuras centrales adoptan una composición cerrada, relacionándose entre si por la mirada y los movimientos de los brazos. 
    En primer plano, la Virgen arrodillada mira cariñosamente a Jesús; José también de rodillas lo alumbra con una vela encendida que sostiene entre los dedos de la mano izquierda. La imagen josefina con el pequeño cirio, es muy corriente entre los " nacimientos" de los primitivos flamencos. En la zona trasera a la estancia en la que se desarrolla la escena del primer término, comen de una pileta un buey y una mula desde un corral. De la pila salen algunos haces de heno muy bien dibujados por el artista. Al fondo, se repite el paisaje ya frecuente en las obras de Gallego, prados, árboles, agua y cielo, acorde con la estética hispanoflamenca. 
    La figura de María es de gran amplitud por los ropajes sueltos, es majestuosa y correcta, viste túnica azul de cuadrado escote y sin ceñir y amplia capa blanca que arremolinándose en la rodilla izquierda cae en desorden sobre el suelo. El rostro de María es noble; y el del Niño es bastante inexpresivo, aunque correcto. Ambas cabelleras son rubias a la naturaleza flamenca; larga y ondulada de la Virgen y corta melena con flequillo la del Niño. Este, desnudo reposa protegido sobre el manto blanco de la Virgen. San José calvo y con gran barba blanca, viste túnica azul y manto rojo. La expresión se centra en el rostro y el resto de la figura se confía al vestido que, con rígidos y paralelos pliegues, enmarcaran la estructura del cuerpo. 
    El tema se completa con un paisaje de naturaleza convencional con grandes masas de rocas, resaltado por el destello del ángel que anuncia la buena noticia a dos pastores que cuidan su rebaño. 
    Fernando Gallego consigue dar en esta obra todo su valor a las tintas, gracias a la perfección y delicadeza del dibujo. P perfección y a la delicadeza del dibujo. De nuevo podemos observar el virtuosismo, de que hacía gala el artista en obras anteriores, en la vela encendida por la que resbalan algunas gotitas de cera y en los cabellos de la figura.Su gran sentido colorista la permitía igualmente resaltar los contrates suaves del azul, verde y el rojo. 
    La efigie de María, arrodillada con las manos juntas y la cabeza inclinada, la figura del Niño y la disposición de José, arrodillado y con una vela encendida en la siniestra, se identifican en la obra la Natividad, realizada por este mismo autor en una fecha posterior a la obra de Trujillo, conservada en una de las salas del Museo Diocesano de Salamanca, fechable hacia 148O. Son modelos de inspiración directa.


foto Chuty.net