02 - Nacimiento de la Virgen María

Nacimiento de la Virgen María

    El centro de la composición viene marcado por la presencia de Santa Ana que asiste expectante al momento en el que una matrona ofrece el pecho a la Virgen niña2. No responde exactamente al relato Apócrifo, en el que era Santa Ana la que asistía a la niña, introduciendo además una serie de elementos descriptivos y anecdóticos. 
    A un lado, aparece la figura de un hombre maduro con poblada barba y abundante melena, lleva en sus manos un cayado. Viste con ampulosa humanidad con túnica verde, manto rojo y lleva zapatos con alcornoques ( calzado sin punta ni tacón, por eso podía ponérselos conjuntamente con 
1"Y al llegar Joaquín con sus rebaños, estaba Ana a la puerta. Esta al verlo
venir, echó a correr y se abalanzó sobre su cuello, diciendo: "Ahora veo que Dios me
ha bendecido copiosamente, pues, siendo viuda, dejo de serlo, y, siendo estéril, voy
a concebir en mi seno". Y Joaquín reposó aquel día en su casa". Protoevangelio de
Santiago y Evang. del Pseudo Mateo. SANTOS OTERO, A. de: Evangelios Apócrifos.
B.A.C. 5ª ed. Madrid, 1985, p. 143.
2SANTOS OTERO, op. cit., Apócrifos de la Natividad, pp. 144 y 145.
los zapatos), y se cubre la cabeza con un bonete. A este personaje la veremos muy repetido en algunas escenas de este retablo. 

    Esta composición aparece tratada con un gran naturalismo y abundancia de detalles iconográficos. De nuevo nos ofrece el artista una ambientación escénica, y un juego de ludes contrastadas. Asimila e utiliza lo que el arte flamenco tiene de verismo realista, de minuciosidad descriptiva. 
    Aparecen representados personajes con sus complicadas vestiduras en colores muy vivos y numerosos pliegues, reflejando la ampulosidad en los paños, plegados con dureza, mientras la adusta postura de Santa Ana se contrapone al amable grupo de las criadas. Los personajes visten conforme a la moda del siglo XV en sus postrimerías, con sayas o briales sobre las faldillas y camisa cerrada de "cabezón redondo"3. 
    Figuras muy bien expresadas en sus situaciones y estado del ánimo destacando la realidad de vida y la elegancia de las actitudes, figuras que llegan a emocionar. Importa mucho señalar los gestos de las manos ya que se suele observar en ellas una mayor dependencia del modelo con la realidad. Las manos ayudan a comunicarse. Gran esmero del artista en los detalles accesorios, con la consiguiente minuciosidad del detalle. Son las características más representativas de su obra. 
    A pesar de que los planos se reducen en profundidad al utilizarse la perspectiva por superposición, dando lugar a una rápida convergencia hacia el plano en el que se encuentran las tres figuras de María, Santa Ana y la criada, no prescinde del tratamiento pictórico del espacio. 
    Para Fernando Gallego, no solo prima el tema esencial, en el que consigue la agrupación deliciosa de las figuras que integran la obra, los detalles accesorios también cuentan para él. Nos ofrece, en primer término, los pequeños detalles de la escena, recurso utilizado por el artista para introducirnos en el ambiente hogareño. Observemos en la zona inferior del cuadro el artista ha pintado un bodegón, éste por sí solo, ya es una notable obra pictórica. Es una nota estilística más que podemos apuntar en la obra de Fernando Gallego, además de intentar llevar a sus últimos extremos la tendencia a subrayar la expresión y la sensación de riqueza en las telas y en los objetos que están presentes en la composición. Presenta adornos de oro en relieve y superabundancia de adornos sacrificando los verdaderos valores pictóricos.
3BERNIS, C.: Trajes y modas en la España de los Reyes Católicos. 2 tomos.
C.S.I.C. Madrid, 1978 y 1979, pp. 54 y 55.


Foto Chuty.net






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